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Oxalatos: piedras en los riñones, alteración del metabolismo del calcio y otras consecuencias

06/03/2018 por admin

Las plantas crean cristales de oxalato dentro de sus células como mecanismo de autodefensa frente a las plagas de insectos y animales herbívoros. Los oxalatos son como las espinas en un rosal, sólo que en este caso las espinas están escondidas dentro de la planta.

Entre las comidas que contienen oxalatos están algunas de las más comunes y teóricamente sanas que podemos tomar: café, chocolate, frutos secos, semillas y muchas variedades de vegetales. Cuando comemos ensaladas de kale o espinacas, además de ciertos nutrientes y antioxidantes, también ingerimos oxalatos en grandes cantidades.

El principal motivo por el que los oxalatos se transforman en un problema es una digestión ineficiente: cuando no se secreta suficiente bilis, los oxalatos se filtran a través de la barrera intestinal y tienden a acumularse en los tejidos, causando una variedad de problemas. El más conocido y estudiado son las piedras en los riñones (alrederor de 3/4 de los casos se deben a la acumulación de oxalatos). Aunque los riñones son especialmente sensibles, los oxalatos pueden acumularse y causar estragos en cualquier parte del cuerpo.

 

Oxalatos y mala digestión

La mayoría de las personas desarrollan problemas por acumulación de oxalatos como consecuencia de una digestión disfuncional. Diversos estudios han mostrado que aquellos individuos que comprometen su tracto digestivo superior (ej. cirugía bariátrica, reducción de estómago, extirpación de la vesícula, etc) sufren una elevación en los niveles de oxalato o hiperoxaluria, en sangre y orina (1).

En una  digestión adecuada, el ácido estomacal estimula la liberación de bilis desde la vesícula biliar, lo que permite la emulsificación y absorción de las grasas junto con las vitaminas liposolubles en el intestino delgado. Cuando la secreción de bilis es adecuada, los oxalatos de la comida se unen con calcio, formando oxalato de calcio, un compuesto insoluble que no se absorbe y es expulsado en las heces (2).

 

Acumulación cuando no hay bilis suficiente

Si la vesícula biliar no secreta bilis suficiente, las grasas no pueden ser correctamente emulsionadas y parte quedan flotando en el intestino delgado, sin ser absorbidas. En estas condiciones, el calcio de la comida se une a las grasas en lugar de a los oxalatos y el cuerpo termina absorbiendo altas cantidades de oxalatos. La acumulación de oxalatos en el cuerpo puede originar problemas en el hígado, riñones, vejiga, articulaciones, músculos, huesos, etc.

La deficiencia en la secreción de bilis puede darse por múltiples motivos, por ejemplo como consecuencia de disfunción gástrica, deficiencia de taurina, problemas de metilación, ausencia de vesícula, etc.

 

Calcio y problemas renales

Los riñones son especialmente sensibles a los oxalatos. Acorde a un estudio de 2010, alrededor del 75% de las piedras renales están formadas por oxalato de calcio. Aunque puedes haber escuchado que un exceso de calcio puede originar piedras renales, la causa del problema debería atribuirse a los oxalatos en lugar de al calcio. Aunque pueda parecer contradictorio, aumentar el consumo de calcio previene la acumulación de oxalatos al formar oxalato de calcio en el intestino delgado, impidiendo su paso hacia la sangre.

Una estrategia para prevenir la absorción de oxalatos es tomar citrato de calcio antes de las comidas. La rápida liberación de calcio impide la absorción de los oxalatos y el citrato ayuda a prevenir la formación de piedras renales. (3,4)

 

Otros problemas derivados: B6, sulfato y metilación

Además de su relación con la aparición de piedras renales, prevención de la utilización del calcio, grasas saludables y vitaminas liposolubles, altos niveles de oxalatos están relacionados con pérdidas de sulfato y vitamina B6.

Los oxalatos no suponen un problema a no ser que se encuentren en grandes cantidades. En condiciones normales, el cuerpo es capaz de librarse de ellos, rompiéndolos en el hígado y excretándolos en la orina. Una de las principales razones por la que los oxalatos resultan tóxicos es que por cada molécula de oxalato que entra en nuestro cuerpo, se pierde una molécula de sulfato.

Las moléculas de sulfato son realmente importantes: son un producto de nuestro ciclo de metilación sin el cual no podríamos sobrevivir. Estas moléculas son requeridas para la fase II de detoxificación de toda clase de compuestos tóxicos, hormonas y metales pesados. El sulfato es tan importante para la salud que es el 4º nutriente más común en el torrente sanguíneo (5).

Oxalatos y sulfatos utilizan los mismos transportadores para moverse a través del cuerpo. Los transportadores Sat1 se encuentran en la superficie de células intestinales, hepáticas y renales, y transportan una molécula de oxalato y otra de sulfato en direcciones opuestas.

A medida que aumenta la absorción de oxalatos comenzamos a perder sulfato. Esto significa que más recursos deben de ser empleados en detoxificación y protección, en lugar de crecimiento y reparación.

La vitamina B6 o piridoxina tiene importantes funciones dentro del cuerpo, incluyendo el hígado, donde ayuda en la transformación de aminoácidos para promover el crecimiento, reparación y detoxificación. Altas dosis de vitamina B6 pueden resultar eficaces para tratar a personas con problemas de hiperoxaluria. La enzima hepática AGT es responsable de la conversión de glioxilato (precursor del oxalato) en el aminoácido glicina (6). Cuanto más rápido pueda trabajar esta enzima, mejor puede el hígado prevenir la formación de oxalatos. La enzima AGT necesita de vitamina B6 para su funcionamiento, por lo que niveles terapéuticos de B6 pueden ser útiles para prevenir la acumulación de oxalatos y ayudar a detoxificar esta molécula del cuerpo.

 

Referencias

1. Kumar R., J.C. Lieske, M.L. Collazo-Clavell, et al. Fat malabsorption and increased intestinal oxalate absorption are common after Roux-en-Y gastric bypass surgery. Surgery. 2011 149(5): 654–61.

2. Marengo, S.R., A.M. Romani. Oxalate in renal stone disease: the terminal metabolite that just won’t go away. Nat Clin Pract Nephrol. 2008 4(7): 368–77.

3. Berg, C. Alkaline citrate in prevention of recurrent calcium oxalate stones. Scand J Urol Nephrol Suppl. 1990 130: 1–83.

4. Ohana, E., N. Shcheynikov, O.W. Moe, et al. SLC26A6 and NaDC-1 transporters interact to regulate oxalate and citrate homeostasis. J Am Soc Nephrol. 2013 24(10): 1617–26.

5. Ostojic, S.M., ed. Steroids—From Physiology to Clinical Medicine. 1st ed. InTech, November 21, 2012 under CC BY 3.0 license. Accessed June 12, 2015.

6. Behnam, J.T., E.L. Williams, S. Brink, et al. Reconstruction of human hepatocyte glyoxylate metabolic pathways in stably transformed Chinese-hamster ovary cells. Biochem J. 2006 394(Pt 2): 409–16.

Filed Under: Metabolismo, Nutrición, Sin categoría Tagged With: ácido oxálico, calcio, oxalatos, piedras

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