¿Qué causa el reflujo ácido?
Aunque no resulte atractivo para las farmacéuticas vendedoras de antiácidos, la mayor parte de los casos de reflujo ácido no se deben a un exceso de ácido en el estómago, sino de una falta de ácido.
Las molestias gástricas pueden tener múltiples causas. En concreto el reflujo, se debe en la mayor parte de los casos a un cierre ineficaz del esfínter gastroesofágico o cardias, un anillo muscular que conecta el esófago con el estómago, y que mantiene al último bien cerrado en presencia de alimentos, para evitar que su contenido pase de vuelta al esófago.
En respuesta a los alimentos, el estómago secreta ácido para su digestión, y el cardias se cierra fuertemente. El principal motivo de el cardias no se cierre de forma eficaz es una falta de ácido en el estómago.
Cuando la acidez del estómago es insuficiente, la musculatura del esfínter se relaja, permitiendo la salida del contenido del estómago (reflujo). Aunque el estómago está preparado para soportar la acidez, este no es el caso del esófago, por lo que pequeñas cantidades de ácido pueden causar fuertes molestias y lesión del epitelio.
Aunque los antiácidos alivian estos síntomas, su consumo sostenido en el tiempo genera importantes carencias de nutrientes como hierro, zinc, vitamina B12, calcio, etc; aumenta el riesgo de infecciones digestivas y parásitos, y propicia la aparición de alergias alimentarias, entre otras consecuencias.
La función del ácido dentro y fuera del estómago
En el estómago, el pH ácido tiene la función de facilitar la digestión, es necesario para activar enzimas digestivas como la pepsina (fundamental para digerir las proteínas), y mantener a ralla los microorganismos ingeridos con la comida o presentes en el estómago.
Cuando el quimo (mezcla del alimento y las secreciones gástricas) entra al duodeno (primera porción del intestino delgado), se secreta bilis, jugo pancreático y jugo intestinal en respuesta a la acidez del quimo. Cuando el contenido que sale del estómago no es lo suficientemente ácido, la secreción de estos jugos digestivos queda notablemente disminuida, lo que conlleva a una digestión inadecuada de los alimentos, que mantenida en el tiempo conduce a deficiencias nutricionales. Un ejemplo de ello es la deficiencia de calcio y aumento de riesgo de fracturas óseas que conlleva el uso prolongado de antiácidos.
Al igual que el ácido en el estómago, la bilis limpia el intestino de microorganismos, manteniéndolos a niveles adecuados. Cuando no se libera suficiente bilis, los microorganismo proliferan y se alimentan de nuestra comida. Esta condición se denomina sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado o «SIBO«, y genera síntomas como gases e hinchazón abdominal, que son una señal de que el proceso digestivo no funciona adecuadamente.
Recomendaciones
Evita los antiácidos. Tómalos sólo cuando sea estrictamente necesario (ej tratamiento de úlceras, gastritis, etc), y nunca durante periodos prolongados o de forma habitual.
Si has de tomar antiácidos, reduce tu exposición a microorganismo y posibles parásitos en la comida (ej. evita alimentos crudos, de origen dudoso, o poco cocinados).
Busca la causa de la molestia gástrica y soluciónala cuanto antes, (ej estrés, infección por Helicobacter pylori, parásitos, intolerancia alimentaria, etc)
Las reacciones más comunes de intolerancia o alergia retardada son el gluten y los lácteos. Para comprobar si suponen un problema es necesario eliminarlos durante un mínimo de 4 semanas antes de reintroducirlos, ya que sus efectos son retardados y de tipo crónico.
Evita irritantes de la mucosa gástrica (azúcar, café, chocolate, té, cítricos, picante, comidas con alta carga bacteriana, medicamentos como el ibuprofeno, combinación de ciertas comidas, etc)
Si tomas pastillas o medicación, hazlo acompañado de comida, siempre que no esté contraindicado.
Procura comer siempre a las mismas horas, puede ser contraproducente saltarte comidas, dependiendo del problema gástrico.
Realiza comidas de fácil digestión.
Termina de cenar 3 horas antes de ir a dormir.
Puedes utilizar bicarbonato de sodio el lugar de antiácidos para neutralizar la acidez y evitar el daño al esófago. Esto es una medida puntual, el objetivo tiene que ser solucionar la causa del reflujo para evitar que se produzca.
Suplementos útiles para los problemas gástricos
Betaina HCL para aumentar la acidez del estómago, siempre que no haya una situación de gastritis o ulceración. Si el estómago está dañado y presenta sensibilidad, hay que repararlo antes de aumentar el contenido de ácido. (Comienza por 600 mg durante las comidas, y comprueba que no te produzca molestias. a partir de ahí puedes aumentar la dosis progresivamente hasta ajustarla a tus necesidades).
Enzimas digestivas, para facilitar la digestión.
Sustancias amargas, estimulan la secreción de jugos digestivos.
Aloe vera fuera de las comidas, ayuda a reparar la mucosa gástrica, neutraliza ligeramente la acidez y puede calmar el dolor.
L-glutamina (*no utilizar en caso de cáncer digestivo) sirve de combustible para las células del epitelio digestivo, favoreciendo su regeneración. Tomar fuera de las comidas, acompañado de agua.
Licorriza deglicirrinizada (Deglycrrhizinated Licorice o DGL) aumenta la secreción de mucus protector y tiene efectos antiinflamatorios.
Carnosina de zinc utilizada durante años en Japón para reparar el estómago tras el uso de antibióticos.
Mastic gum utilizado para el tratamiento de gastritis y úlceras, se piensa que puede tener efectos bactericidas sobre cepas de Helicobacter resistente a antibióticos..
